sábado, 31 de enero de 2009

gritando desde adentro

¿Hacia dónde voy?, ¿hacia dónde se dirige mi vida?, ¿qué estoy haciendo para lograr lo que con tanta desesperación anhelo y qué carajos logro quedándome sentada a que las cosas lleguen o se solucionen solas?

Hace unos meses tenía claro lo que quería y cómo lo lograría. De pronto lo más importante en mi vida no es lo que era hace unos meses, de pronto mis amigos son otros y he descubierto que mi familia me conoce poco. Rayos, ¿quién me conoce en realidad? Sé bien quién lo hace pero no me atrevo a confesarlo.

Soy transparente. Ni yo me la creo. Digo la verdad. Muchas veces miento. No sé quién soy, pero sé a quién quiero.

Sueño con un mundo que me quiera dentro, con una sociedad que me entienda y con tener valor para decir lo que pienso. Estoy harta de usar caretas, cansada de negar lo cierto, exhausta de seguir con esto, ansiosa por gritar lo que siento, lo que pienso que es correcto.

Dormir y relajarme. Quizás así halle la forma de salir de tan profundo hoyo en el que me encuentro.

jueves, 15 de enero de 2009

Otelo, Pasión Morena

¿Una Desdémona sin cerebro y superficial, un Casio galán de telenovela, un Otelo con complejo de canillita y un grupo de música negra dándole ambiente de telenovela latinoamericana? ¿Todos con narices rojas? Un clásico de Shakespeare en versión claun está causando furor en las tablas limeñas.

Sencillamente brillante. Los chistes son frescos y originales; uno se muere a carcajadas y sale totalmente ronco de la sala. Un grupo de clauns la está rompiendo en esta obra que, sinceramente, me encantó. La he visto dos veces y ninguna he salido arrepentida de haber ido. Un éxito.

El capo equipo de producción (¡grande, Luis!) le hizo una web para mayor información.



Está en el Teatro Julieta, de jueves a domingo hasta el 25 de este mes. No se la pierdan, es prácticamente una obligación para los amantes del teatro y una buena dosis de buen humor para todos aquellos que gusten recibirla.

Según los mismos productores:

Otelo, Pasión Morena, utiliza como excusa la estructura y la estética de las telenovelas latinoamericanas para crear su humor a partir del juego de los clauns. Ellos llevarán la obra hasta el absurdo, en la medida que cumplan su principal objetivo: cautivar y divertir a su público.

miércoles, 14 de enero de 2009

miss caro

¿Enseñar teatro? Rayos.

La primera vez que encarné un personaje fue en primaria. La verdad, ni siquiera audicioné ni nada parecido, simplemente sucedió. La persona que hacía el papel se arrepintió a última hora y ¡Oh maravilla!, ¡ahí está la monse que no sabe decir no! Sí, ahí estaba yo. Tímida y con una mirada de inocencia que no engañaba a nadie. Dentro de ese cuerpecito indefenso se escondía una Marcie Dodd dispuesta a romperla en las tablas. Lo sé, a veces sueño demasiado.

No hice de princesa, guerrera ni de campesina; hice de árbol. ¿Qué te ríes, oe? Sí, de arbolito, y el del centro. Lo primero que hice en mi vida de teatro fue un árbol que no quería que lo talen. Debo ser sincera, cuando me propusieron el papel me emocioné como si ya me hubieran nominado al Oscar, siempre había querido entrar al grupo de teatro pero nunca me había animado debido a mi timidez extrema. Lo representé lo mejor que pude. Hablé alto y claro, tratando que nadie en el auditorio de mi colegio se pierda ni una de mis siete palabras de parlamento.

Toda mi vida me gustó el arte, pero la expresión que siempre se me había hecho más complicada era el teatro. Irónico, ¿no? Durante toda mi vida hice todos los papeles que pude, absolutamente todos. Incluso entre juegos en reuniones de amigos, como sea conseguía un personaje. Me fascinaba la idea de dejar de ser yo por un instante.

Fue terminando la secundaria que di en el clavo: dirigí mi primer musical (Ana Karenina, de Tolstoi) y lo presenté lo mejor que pude. Me había descubierto a mí misma. Había sido una amante del teatro en potencia.

Ahora me ven, aquí, con mi productora, los ojos cansados pero el corazón dando saltos. Me han ofrecido enseñar teatro a niños en un nido. ¿Aún se usa esa palabra? Acepté encantada. A pesar de que nunca he estudiado teatro formalmente - en una academia, como Dios manda - siento que puedo y debo transmitir la experiencia que he ganado en estos dos últimos años de mi vida a todas las personas que pueda, mejor aún si son infantes.

* Eso sí, ya advertí que no me pondré esos clásicos mandiles de profesoras de inicial. No way.

independencia

Cuando era niña me había propuesto tener mi propio departamento y un trabajo seguro a los dieciocho años. Patrañas. Tengo diecinueve y sigo viviendo bajo el mismo techo que mis padres y mi trabajo es todo menos seguro.

Al ponerme esa meta juré cumplirla, pues mi motivación fueron las continuas peleas con mi hermano mayor que tenía veinte y aún no se iba de la casa. Ahora prefiero que se quede. Shu shu, ideas de independencia.

Hace años, cuando estaba en pleno proceso de Confirmación, fui a un retiro de cuatro días que parecieron cuatro milenios. Sinceramente, la pasé de perros. Extrañé de una manera extrema a mi familia y a todo lo que incluía. El desayuno, el beso de las buenas noches, las discusiones, las travesuras de mi perrita y todo lo que podía significar estar cerca de mi familia.

Muy al contrario de lo que pensé para mis diecinueve, siento que cada vez me independizo menos. Es decir, estoy como en un retroceso. Sigo recibiendo propinas y poniendo mi cara de carnero degollado cada martes por una pizza. En la calle soy la persona más independiente del mundo, cubriendo mis gastos, regresando tarde y otros hechos más que me hacen sentir grande y madura. Sin embargo, cuando llego a casa corro a las faldas de mi mamá a pasar media hora antes de que se duerma y me gusta levantarme tarde con mi desayuno esperando preparado por ella.

A pesar de que trabajo como vieja, estudio como Jimmy Neutron y la idea de vivir sola me emociona; sigo pensando que hay algo bajo mi cama, los peluches me miran y que la sombra de la pared no es de mi casaca, sino de un mounstro extraño que me hará daño.

¿Planes de independencia? Not yet.

lunes, 12 de enero de 2009

crisis literaria

Tranquila. Alto al pánico. Todo tiene solución. Ya vendrá, no te preocupes. Fueron las frases que invadieron mi mente esta tarde.

Estaba segura de que podría aprovechar el fin de semana - a causa de mi planes veraniegos cancelados - para continuar mi obra. Rayos, esto está mal. Me pasé horas escuchando música barroca y clásica - tratando de inspirarme -, vi fotografías, leí prácticamente toda Wikipedia y aún no regresaba, aquella musa inspiradora había partido sin decir cuándo volvería. Decidí dormir con la esperanza de soñar con algo que me anime a continuar.

Nunca he tenido problemas para escribir, al menos no recuerdo una sola vez. Últimamente, sin embargo, me ha estado causando problemas. Estoy con bastante trabajo encima, no he ido aún a la playa a relajarme - pues me he dedicado a cancelar mis planes debido a reuniones u otros percances - y hoy me sentí miserable, hongueándome en mi casa sin ver a ningún amigo o algún otro ser que me importe. Claro, estuve con mi familia... pero vamos, la veo toda la semana.

Es una obra complicada, la trama está terminada pero el argumento no. Sé cómo quiero que termine, pero no sé cómo llegar de un momento a otro. Estoy en crisis literaria. Demonios. Me gusta mucho porque es diferente a todo lo que he escrito alguna vez; además, es la primera vez que me documento y leo tanto para crear una historia. Sin embargo, es la que más trabajo me ha costado hasta ahora.

¿Alguna recomendación o consejo para que la musa vuelva? He probado con dormir para poder relajarme y despejar la mente, escuchar música de la época en que se desarrolla la historia, otra un tanto posterior, leer a Saramago (algún día terminaré su novela, lo sé), limpiar mi habitación, hacer una nota como las de antes... Yisus Craist, ¿cómo demonios salgo de esta crisis literaria?

sábado, 10 de enero de 2009

mi vida

Estaba sentada frente al ordenador cuando me sucedió. Empecé sin interrupciones y sin escuchar o darme cuenta de lo que sucedía a mi alrededor. Tecleaba con fuerza y rapidez mientras las ideas brotaban de mi mente. Después de muchos meses, estaba escribiendo.

Tecleaba sin parar mientras tenía a Chopin en el ambiente y suplicaba no ser interrumpida en aquel estado de éxtasis. Vi en pantalla que pasaba de las veinte hojas cuando escuché Ya nos vamos. No hay forma, pensé. Llevaba meses sin ideas cuando al fin mi propia vida me permitió volver a mis orígenes artísticos. No iba a perdérmelo.

Fantásticos personajes aparecían en pantalla, terminaba sus perfiles y establecer una relación entre ellos no me resultaba complicado. La situación en la que se encontraban era propicia y no podía parar. Llevaba horas. Vi el sol ocultarse, aparecer la luna y el sol otra vez. Era de noche y no podía detenerme. Mi estómago rugía y me reclamaba alimento, pero no estaba dispuesta a irrumpir en el proceso de imaginación en el que me veía inmersa.

Es la primera vez que no uso la escritura para crear un mundo diferente al mío y tratar de creer que existe, a pesar de que sé que es mentira. Es la primera vez que escribo sobre mi propio mundo y la forma en la que quiero que los demás lo vean. Si les gusta sabré que no estoy equivocada, que no vivo en un error y que tanta maravilla de la que mi vida está compuesta ahora es una recompensa por el incesante trabajo al que he dedicado mi existencia.