miércoles, 14 de enero de 2009

independencia

Cuando era niña me había propuesto tener mi propio departamento y un trabajo seguro a los dieciocho años. Patrañas. Tengo diecinueve y sigo viviendo bajo el mismo techo que mis padres y mi trabajo es todo menos seguro.

Al ponerme esa meta juré cumplirla, pues mi motivación fueron las continuas peleas con mi hermano mayor que tenía veinte y aún no se iba de la casa. Ahora prefiero que se quede. Shu shu, ideas de independencia.

Hace años, cuando estaba en pleno proceso de Confirmación, fui a un retiro de cuatro días que parecieron cuatro milenios. Sinceramente, la pasé de perros. Extrañé de una manera extrema a mi familia y a todo lo que incluía. El desayuno, el beso de las buenas noches, las discusiones, las travesuras de mi perrita y todo lo que podía significar estar cerca de mi familia.

Muy al contrario de lo que pensé para mis diecinueve, siento que cada vez me independizo menos. Es decir, estoy como en un retroceso. Sigo recibiendo propinas y poniendo mi cara de carnero degollado cada martes por una pizza. En la calle soy la persona más independiente del mundo, cubriendo mis gastos, regresando tarde y otros hechos más que me hacen sentir grande y madura. Sin embargo, cuando llego a casa corro a las faldas de mi mamá a pasar media hora antes de que se duerma y me gusta levantarme tarde con mi desayuno esperando preparado por ella.

A pesar de que trabajo como vieja, estudio como Jimmy Neutron y la idea de vivir sola me emociona; sigo pensando que hay algo bajo mi cama, los peluches me miran y que la sombra de la pared no es de mi casaca, sino de un mounstro extraño que me hará daño.

¿Planes de independencia? Not yet.

2 comentarios:

Imberbe_Muchacho dijo...

hummmm, todo un tema vivir solo. si te gusta, quedate, no hay nada mejor que eso

MuSa AnTiSoCiaL dijo...

Kedate lo mas ke puedas ...!! yo moria x vivir sola y la primera semana de casada me la pase llorando x mi casa !