Estaba sentada frente al ordenador cuando me sucedió. Empecé sin interrupciones y sin escuchar o darme cuenta de lo que sucedía a mi alrededor. Tecleaba con fuerza y rapidez mientras las ideas brotaban de mi mente. Después de muchos meses, estaba escribiendo.
Tecleaba sin parar mientras tenía a Chopin en el ambiente y suplicaba no ser interrumpida en aquel estado de éxtasis. Vi en pantalla que pasaba de las veinte hojas cuando escuché Ya nos vamos. No hay forma, pensé. Llevaba meses sin ideas cuando al fin mi propia vida me permitió volver a mis orígenes artísticos. No iba a perdérmelo.
Fantásticos personajes aparecían en pantalla, terminaba sus perfiles y establecer una relación entre ellos no me resultaba complicado. La situación en la que se encontraban era propicia y no podía parar. Llevaba horas. Vi el sol ocultarse, aparecer la luna y el sol otra vez. Era de noche y no podía detenerme. Mi estómago rugía y me reclamaba alimento, pero no estaba dispuesta a irrumpir en el proceso de imaginación en el que me veía inmersa.
Es la primera vez que no uso la escritura para crear un mundo diferente al mío y tratar de creer que existe, a pesar de que sé que es mentira. Es la primera vez que escribo sobre mi propio mundo y la forma en la que quiero que los demás lo vean. Si les gusta sabré que no estoy equivocada, que no vivo en un error y que tanta maravilla de la que mi vida está compuesta ahora es una recompensa por el incesante trabajo al que he dedicado mi existencia.
sábado, 10 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
TIÑE TU 28 DE ROJO.... ya sabes
Publicar un comentario