miércoles, 31 de diciembre de 2008

2009: odisea en el teatro

Esta mañana, cuando abrí mi GReader, vi que casi todos mis amigos habían escrito en sus blogs sobre su año 2008, actualizado su estado en Facebook deseando un Feliz Año, adaptado sus nicks en messenger a la fecha y los muros de las redes sociales o los mensajes en estado de No Conectado empezaron a saltar en mi pantalla con los mejores deseos.

Muchos dicen que este año fue uno cualquiera, como otros más entusiastas dicen que fue uno para recordar y del que aprender muchas cosas. Yo me uno al segundo grupo.

Siempre recordaré el 2008 como el año en que vi mis sueños hacerse realidad: estrené dos obras, abrí mi empresa, sentí más presente que nunca a mi fallecido abuelo, conocí a personas que cuidaré como oro, me enamoré perdidamente de lo que hago y nacieron proyectos que me permitirán seguir soñando en grande el próximo año.

¿Qué me propuse para este año y no hice?
- Subir mis notas en la u. Bu.
- Viajar.
- Ir a ver a Papá Noel de Coca-Cola. Je.
- Trabajar de duende en la casa de Papá Noel. Ejem, digo, ¿no? Hubiera sido divertido.
- Ver "Beso de la Mujer Araña". Díganme si no soy imbécil...
- Dejar de confiar ciegamente en todos los que conozco, eso me trajo muchas decepciones. Algunos dicen que es una virtud, pero yo lo veo como el más grande de mis defectos.

¿Qué me propuse el 2007 que haría el 2008 y sí cumplí?
- Me decidí por un nombre para mi empresa (¡me costó mucho!)
- Aprendí a ser más empática (aún estoy en el proceso)
- Abrí mi productora.
- Hice labor social.
- Vi Casablanca.
- Descubrí mi cantante y grupo favoritos.
- Conseguí EL equipo de producción: amigos fieles, ¡100% compromiso y profesionalismo!
- Me enamoré (no me lo propuse, pero sucedió. ¡No pregunten!)
- Hice teatro. Carajo, ¡lo hice!
- Conocí personas de primera, quienes estuvieron allí en las buenas y en las malas. A ellos, ¡mil gracias!
  • Pedro, Shin, Ale y Sophie, ¡por ser el mejor equipo de la vida!
  • Jime, por estar allí en los momentos más difíciles.
  • Jade, porque tú nunca me abandonas.
  • Luis, ¡por ser lo máximo! Así te resumo, mi buen amigo.
  • Noemi, Javier, Sharon y Alexis, ¡por ser los bloggers amigos más pajas de la blogósfera!
  • Chavita, Brenda y Kathy, por ir a apoyarme en el teatro, ¡aunque ya casi no nos vemos!
  • Nico, porque tú siempre serás ese amigo que enseña, escucha y está allí para dar un consejo.
  • Reni, por la inmensa comprensión, ¡eres única!
  • Ramón, ¡por ser el diseñador más paciente del universo!
  • Jose, porque aunque me conoces poco, crees en mí y me animas en mis proyectos.
  • Kaiser, porque a pesar de la distancia sigues siendo ese amigo que más parece padre.
  • A mi hermana, porque a pesar de haber peleado como el año pasado, pero elevado a la infinita potencia, sigue allí para ayudarme... allí... con su scotia dorada... cofcof.
  • A mi hermano, ¡porque me ayudó a abrir mi empresa y sé que se pavonea por ahí diciendo lo que hago! ¡¡¡Jaaa, te descubrí!!!
  • A mis papás - aunque sé que no leen este blog... ni ningún otro... apenas saben encender la compu - por apoyarme aun cuando saben que el teatro es una vida de locos, totalmente diferente a la que ellos quieren para mí, pero me apoyan porque creen en mi juicio y en mí misma.
  • A mi abuelo, porque sé que desde muy lejos está tan orgulloso de mí como yo de él.

Ahora, ¿qué me propongo para el 2009? Sacarme la mierda en la universidad, romperla en el teatro, cuidar a mis amigos, seguirme enamorando y decirle a mis papás que los amo, sin roche.


Gracias totales. ¡Y que tengan un 2009 de la putamadre!

teatro

Ahí estaba yo. En el centro de un amplio teatro shakespeariano, rodeada de luces y gritos de alabanza acompañados de intensos aplausos. Levanté la cabeza y cerré los ojos, extendí mis brazos en horizontal y me concentré en escuchar los aplausos.

Era idéntico, sólo que descuidado. Las paredes estaban sin pintura y los pisos sin losetas, la luz del sol entraba por las ventanas sucias y con vidrios rotos. Me asomé y vi el mar, luego el cielo anaranjado, rojo y azul. Era ideal.

Sentía que me giraba el piso y escuchaba gritar a la multitud. Se ponían de pie y lanzaban vítores.

Subí las escaleras e imaginé la mesa larga con seis sillas alrededor. Seguí avanzando y me imaginé ese salón lleno de espejos y hasta pude escuchar las indicaciones del profesor hacia sus alumnos.

Las luces cada vez eran más fuertes y sentía que me cegaban, aun con los ojos cerrados. Los gritos se hacían más fuertes y los aplausos también. El piso me daba vueltas y me dejaba ver a todos casi al mismo tiempo, sonriendo y aplaudiendo. Mis brazos se iban más arriba y mis ojos querían abrirse, lo pedían. Respiré profundo, aseguré mis pies en el suelo y me dispuse a abrir los ojos.

- ¿Crees que te darían la licencia? - la miré asintiendo, estaba segura de que lo lograría - Bajemos, primero veamos lo que sería la oficina y luego hablamos de esto. - me indicó la amable señora.

Hoy vi el lugar perfecto para mi oficina y, mejor aun, para mi teatro. ¿Les conté? Sueño con abrir uno propio. Y, mis estimados bloggers, hoy encontré el sitio perfecto; y lo mejor es que la dueña está totalmente interesada en hacer ese sueño realidad.

¿Será verdad tanta belleza? Ustedes, ¿qué dicen?

martes, 30 de diciembre de 2008

feliz.

"La miro y me pongo nervioso. Me sudan las manos y el corazón empieza a latir rápido y lento al mismo tiempo. La miro y pienso La quiero, sólo para mí. Quiero cuidarla y hacerla reír toda la vida.

La tomo de la mano y no quiero soltarla, no quiero dejarla ir. Al fin me siento completo y no pienso perderla. Sería ridículamente estúpido si fallo y provoco que me deje o yo mismo lo hago. No. Nunca. Antes muero. De pronto el cielo gris de la ciudad se volvió azul y estrellado, de pronto dejó de haber bulla en las calles, de pronto todo me sabe bien y nada puede entristecerme. Ella está allí, esperando para abrazarme y darme un cálido y tierno beso. Sus ojos me miran con una dulzura que sólo pensé ver en un ángel. Sé que me ama, y yo la amo a ella.

Soy feliz, Caro. Al fin soy verdaderamente feliz."

Ojalá algún día yo también me enamore así.

domingo, 28 de diciembre de 2008

licor y adoquines

Nos levantamos muy temprano por la mañana y jugamos juntas. Sacamos los legos y empezamos a armar el mundo donde nos gustaría vivir. Ella construye una casa grande y lujosa, yo la hago más sencilla pero envidio la suya. Jugamos horas de horas, y cuando nos sentimos cansadas vamos al sofá y nos sentamos a ver dibujos animados. Comemos adoquines de chocolate hechos por mamá y seguimos hasta empacharnos. Más tarde, me recuesto en sus faldas y dejo mis ojos cerrarse. Hemos jugado toda la tarde y ahora sólo quiero descansar.

La estoy viendo y varios recuerdos invaden mi mente. Trae sus lentes puestos, casi cayéndose. Se ha quedado dormida con ellos, como siempre.

Soy la menor y, sin embargo, siento que tengo que cuidarla. Tiene los ojos marcados de tantas veces que se ha quedado dormida con los lentes puestos, esos que le dan ese look que ha tenido toda su vida, de intelectual e inocente. Usa los de contacto con los demás, pero en casa, cuando está conmigo, no le importa usar esos, más sencillos de poner y que me hacen recordar cuando era tan sólo una adolescente que acababa de salir de la óptica muy insegura de su nuevo look.

Tose, pienso que va a despertar, pero no. Sólo quería acomodarse sobre la almohada. Ahora los lentes están a punto de caerse y decido sacárselos, como acostumbro cada vez que la veo así. Su habitación tiene un olor particular, uno que normalmente siento en el cuarto de mi hermano. Esta vez está en el de ella. Ha tomado, pienso.

Era de noche, hace años, cuando vivíamos en Salamanca. ¿Dónde está tu hermana?, preguntaban en casa. Luego de horas sin saber de ella, la encontraron ahí, en esa esquina. Sus amigos reían a carcajadas y ella los seguía. Cuando nos vio, escondió rápidamente la botella de licor tras sus piernas. Era tarde, ya la habíamos visto. Mis padres se enojaron pero eso fue hace muchos años, ya quedó olvidado. Fue la noche en que descubrimos que ella tomaba.

Vuelvo a escucharla toser, esta vez se está aclarando la garganta y sus ojos empiezan a abrirse. Le pregunto qué hago con toda la ropa que ha dejado en el baño, que me quiero duchar y no puedo con todo eso ahí. Por alguna razón, lo digo con cierto desdén. Ella responde a la defensiva y comenzamos a discutir, otra vez. Esta es la cuarta en la semana. Peleamos y me encierro en el baño. Me miro en el espejo y me veo vieja. Tengo ojeras y la piel maltratada. Mi mirada luce cansada y, por alguna razón, mis labios dibujan en mi rostro una expresión... triste. Decido no hacer caso y giro la llave de la ducha, veo salir el humo del agua caliente y me sumerjo en ella. Que el agua corra por mi cuerpo, pienso, Así me sentiré mejor.

La extraño, ¿saben? Ya no siento que somos las mismas. Ella hace lo suyo y yo lo mío. Ella está de día y no de noche. Yo estoy noche, mas no de día. A veces creo que si preparo adoquines y me empacho con ellos volveré a sentirme igual.

de trabajo y otras obras

Lo he estado pensando mucho y ya está decidido.

Se acerca un nuevo año y eso me hizo sentarme a pensar qué será de mi vida durante este 2009, año que promete, en serio, promete.

El 2008 fue un año de oportunidades, no puedo negarlo; sin embargo, no dejó de ser bastante estresante. Comencé con el estreno de mi primer musical y bajé unos 10 kilos, me dio gastritis y la comida me provocaba náuseas cada vez que la veía. Luego regresé a la universidad, donde tuve dos ciclos bien pesados debido a mi afán por matricularme en cuantos cursos entren en mi horario, sin contar horas de sueño o almuerzo. A mediados inicié la producción de mi segunda obra y, paralelamente, inicié los trámites de registro de mi productora. Unos meses después estrené Chiquitita y ahora, en pleno mes de supuestas vacaciones y celebraciones, estoy presentando shows de Navidad, cumpleaños, Año Nuevo, pasacalles y de más.

Hace mes y medio más o menos, inicié mis averiguaciones para traer dos musicales de Broadway que me inquietan desde hace mucho. Mi objetivo era presentar uno en fiestas patrias y el segundo para Halloween. Tenía pensado qué auspiciadores estarían interesados, tenía mi presupuesto hecho (de ambas producciones) y al elenco tentativo seleccionado.

Sin embargo, han sucedido cosas que no me esperaba: No me fue tan bien como hubiera querido en la Universidad y dejé de ver a muchos seres queridos, de pronto un director que me gusta mucho y mi actriz favorita me encargaron su próxima producción, mis planes de traer dos musicales tuvieron que ser pospuestos, pero eso no me entristece. Incluso tuve que cancelar la gira de una de mis obras porque sé que debo hacer una y no dos cosas a la vez si es que quiero hacerlas bien. En fin, todo esto me llevó a una decisión:

El 2009 será el año en que recupere mi promedio de 16 en la Universidad, me dedicaré a producir obras de otros, presentar shows y cubrir eventos (de algo tengo que vivir, ¿no?). Y bueno, puedo posponer los grandes montajes que tenía preparados, pero no puedo dejar de hacer teatro: Estoy escribiendo mi tercera obra, esta vez no será musical y tratará sobre una persona que existió en la realidad.

¿nuevo trabajo?

- Abro el messenger.
- Acepto a alguien desconocido que me ha agregado.
- Ese alguien se conecta.
- Me dice mi nombre completo.
- Pienso: ¿Quién chu es éste?
- Me dice su nombre y lo recuerdo al instante.
- Me dice: ¡Eres perfecta!, ¡estás contratada!
- Luego de una larga conversación, me asegura: ¡Me ayudarás a cambiar el mundo!

Resulta que tengo nuevo trabajo, pero no sé de qué se trata. Resulta que cambiaré el mundo, pero no sé cómo. Resulta que el amigo de mi hermano que mejor me caía y que conocí de niña me ha contratado para un misterioso trabajo que conoceré en estos días y que, por las pistas, parece ser el trabajo que siempre esperé que me ofrezcan.

Cruzo los dedos.

viernes, 26 de diciembre de 2008

mi regalo favorito

En vísperas de la Navidad, cuando todo el mundo anda apurado comprando regalos y preparando la cena, me senté a recordar cuál había sido mi regalo favorito en toda la vida. No me costó mucho recordarlo porque siempre que me hacen esa pregunta tengo la misma imagen en mi cabeza y digo la misma respuesta.

Cuando era niña y vivía en mi casa en Lince, teníamos la costumbre de alistarnos y pasar la primera parte de la Navidad en casa de mi papá Neco, en Surco. Todos los tíos y primos llegábamos a eso de las siete de la noche para cenar y abrir los regalos juntos. Cuando daban las diez, mi familia y yo partíamos de vuelta a Lince - donde también vivían mis abuelos maternos - a pasar la medianoche y darnos el abrazo de Feliz Navidad.

Ellos vivían en el segundo piso de un edificio y nosotros en el tercero. Siempre era la misma rutina: conversación, rezo, cena y regalos. Una vez que descubríamos los presentes (total mentira, yo siempre me escabullía en el cuarto donde escondían los regalos) que nos habían comprado mis papás y tíos subíamos al tercer piso a ponerlos en práctica.

Fue una Navidad que subimos a mi casa que me dieron el mejor regalo de mi vida. Encendimos las luces de la sala - donde estaba el arbolito - y vimos (mis hermanos y yo) tres bicicletas - una para cada uno - con enormes lazos y tarjetas que decían: Con cariño, de Papá Noel. Mi mamá siempre decía que, como no teníamos chimenea, Papá Noel entraba todas las navidades por la ventana. En efecto, cuando volteamos a ver, todas las ventanas estaban abiertas. Recuerdo que corrí hacia una de ellas a ver si alcanzaba verlo en su trineo volando en el cielo y podría jurar que lo hice. Escuché su Jo,jo, jo, vi los renos y al mismo Santa.

Creo haber tenido unos seis años y ese fue el mejor regalo de Navidad que recibí. Creer en algo sin haberlo visto, y que justo esa fe me haya hecho imaginarlo y verlo claramente en el cielo... fue inolvidable. Eso, para mí que tenía seis años, fue el mejor regalo.

Años después me enteré que, mientras cenábamos en Surco, mi niñera había bajado las bicicletas de la azotea - donde habían estado escondidas - y las puso al pie del árbol, con lazos grandes de adorno. Así, mis papás y ella me dieron una Navidad que hasta ahora recuerdo con cariño.





Otra cosa que nunca olvido es Home Alone, mi película favorita de estas fiestas.

* Aclaración: No sigo creyendo en Papá Noel por si acaso XD

lunes, 22 de diciembre de 2008

encuentro con la realidad

Cuando uno piensa en sus problemas y en ellos se ahoga, parece que se acaba el mundo. Un curso jalado, una mala función de teatro, perder plata, mucho trabajo encima, deudas por pagar... todos esos supuestos problemas pierden la magnitud que uno les había atribuido cuando ve la verdadera realidad, la de los que realmente están mal y son los únicos que tienen razones válidas para quejarse y renegar de la vida y de la suerte que les tocó.

Ayer fue un día muy bonito, por así decirlo. Presenté un show en el Hospital del Niño para los niños quemados - cosa que terminé de darme cuenta cuando llegué al hospital - y debo admitir que le tomé cariño a más de uno.

Había hablado con mi equipo sobre las precauciones a tomar en estos casos, pero no pensé que la que más se impactaría sería yo. Cuando llegué me puse muy nerviosa porque no quería fregarla con expresiones estúpidas o miradas fuera de lugar... para mi suerte, me calmé y todo salió bien.

Eran niños de 3, 4 o 5 años, solo vi a uno más grandecito. Todos ellos tenían leves o graves quemaduras en el rostro, cabeza y manos... fue un cuadro muy triste. No pudimos hacer muchas cosas del show por el hecho de que no podían moverse mucho y debíamos tener mucho tacto a la hora de tomar fotografías. En fin, a pesar de que no pudimos hacer unas cosas, disfrutamos las que sí. Las sonrisas esbozadas en sus rostros o escuchar fuertes carcajadas eran todo un suceso viniendo de esos niños.

Cuando era la hora de irnos, fui a buscar a una de las animadoras y la encontré conversando con uno de los niños. Esperé a que terminen de hablar para evitar interrumpirlos, pero parecía que la plática nunca terminaría. Fue cuando me acerqué más que vi los ojos humedecidos de mi amiga y las lágrimas correr por las mejillas del pequeño. La llamé indicándole que debíamos irnos y ella me hizo caso. Le dio un beso al niño y lo abrazó fuerte, casi hasta lo sentí yo.

Estábamos caminando hacia la puerta de salida para alcanzar a los demás y le pregunté qué había sucedido:

- Me preguntó cuándo le daban de alta y yo le respondí que pronto. Tuve curiosidad por saber cuándo lo habían internado y se lo pregunté. Me dijo que la Navidad pasada.
- ¿Lleva un año aquí?
- Sí... y cuando le pregunté sobre sus papás lloró y me dijo que no sabía nada. La persona que lo quemó no quiere pagar la operación y no ha vuelto a ver a sus padres. Simplemente lo dejaron en el hospital para nunca recogerlo.

sábado, 20 de diciembre de 2008

¿alguien puede explicarme?

¿Alguien me puede decir qué ha estado pasando con el Perú estas últimas semanas?

Estuve tan absorta en mi trabajo y universidad que no volví a prender la TV para ver las noticias, no compré ni medio periódico y no escucho radio.

De pronto veo las actualizaciones en mi Google Reader de los blogs de noticias que leo, o hasta los comentarios del Cronista sobre noticias internacionales y simplemente no entiendo absolutamente nada. Que los chilenos en bolsa, zapatazo a Bush, Donayre no sé qué, la Costa Verde, casi nada de los petroaudios, cenizas de Kurt Cobain en Lima... ¡pareeeeeen!

Está bien, está bien. Admito que no debí desconectarme de tal forma, pero, ¡ya pues! ¿alguien puede explicarme? Porque no entiendo nada... mañana compraré mi Perú.21... ¡chesu! ahora resulta que Álvarez Rodrich no está... tamare.

jueves, 18 de diciembre de 2008

probando, probando... 1, 2, 3, probando

Tengo diecinueve años, soy estudiante universitaria con dos años cursados, hago teatro desde hace dos, llevo siendo blogger más de uno, pero he sido una artista toda la vida.

No pinto cuadros super bizarros o abstractos, no escribo poemas desgarradores ni nostálgicos, no canto como los dioses ni bailo como Jennifer López; sin embargo, he amado el arte desde que tengo uso de razón y cada día de mi vida lo invierto en dedicarme a eso que tanto me gusta.

Decidí crear un nuevo espacio a donde escapar, uno donde pueda gritar mierda sin que me callen, uno donde no tenga que llorar para expresar mi tristeza y uno donde, verdaderamente, me sienta como en casa, es más, aun mejor.

He iniciado una nueva etapa en mi vida. Los que me conocen lo saben mejor que nadie, y los que no, pues paja si se dan una pasadita por aquí seguido para ver cómo ando a ver si entretengo a alguien o quizás hasta lo saque de su rutina... bien alucinada yo, en fin, ojalá pueda hacer algo por ustedes.

Aquí voy otra vez, transmitiendo en vivo desde una de las computadoras de la biblioteca USIL, donde pasaré muchas horas del 2009 si no quiero llevarme el susto que me llevé este año al ver mis calificaciones. Aquí voy de nuevo, mi querida blogósfera.