lunes, 22 de diciembre de 2008

encuentro con la realidad

Cuando uno piensa en sus problemas y en ellos se ahoga, parece que se acaba el mundo. Un curso jalado, una mala función de teatro, perder plata, mucho trabajo encima, deudas por pagar... todos esos supuestos problemas pierden la magnitud que uno les había atribuido cuando ve la verdadera realidad, la de los que realmente están mal y son los únicos que tienen razones válidas para quejarse y renegar de la vida y de la suerte que les tocó.

Ayer fue un día muy bonito, por así decirlo. Presenté un show en el Hospital del Niño para los niños quemados - cosa que terminé de darme cuenta cuando llegué al hospital - y debo admitir que le tomé cariño a más de uno.

Había hablado con mi equipo sobre las precauciones a tomar en estos casos, pero no pensé que la que más se impactaría sería yo. Cuando llegué me puse muy nerviosa porque no quería fregarla con expresiones estúpidas o miradas fuera de lugar... para mi suerte, me calmé y todo salió bien.

Eran niños de 3, 4 o 5 años, solo vi a uno más grandecito. Todos ellos tenían leves o graves quemaduras en el rostro, cabeza y manos... fue un cuadro muy triste. No pudimos hacer muchas cosas del show por el hecho de que no podían moverse mucho y debíamos tener mucho tacto a la hora de tomar fotografías. En fin, a pesar de que no pudimos hacer unas cosas, disfrutamos las que sí. Las sonrisas esbozadas en sus rostros o escuchar fuertes carcajadas eran todo un suceso viniendo de esos niños.

Cuando era la hora de irnos, fui a buscar a una de las animadoras y la encontré conversando con uno de los niños. Esperé a que terminen de hablar para evitar interrumpirlos, pero parecía que la plática nunca terminaría. Fue cuando me acerqué más que vi los ojos humedecidos de mi amiga y las lágrimas correr por las mejillas del pequeño. La llamé indicándole que debíamos irnos y ella me hizo caso. Le dio un beso al niño y lo abrazó fuerte, casi hasta lo sentí yo.

Estábamos caminando hacia la puerta de salida para alcanzar a los demás y le pregunté qué había sucedido:

- Me preguntó cuándo le daban de alta y yo le respondí que pronto. Tuve curiosidad por saber cuándo lo habían internado y se lo pregunté. Me dijo que la Navidad pasada.
- ¿Lleva un año aquí?
- Sí... y cuando le pregunté sobre sus papás lloró y me dijo que no sabía nada. La persona que lo quemó no quiere pagar la operación y no ha vuelto a ver a sus padres. Simplemente lo dejaron en el hospital para nunca recogerlo.

2 comentarios:

Imberbe_Muchacho dijo...

Los casos en el hospital del niño son dramaticos, incluso hay hisotrias aun mas conmovedoras (y de gente mas desgraciada)
La vida continua, pero si podemos hacer que continue un poco mas feliz, seria bueno

MuSa AnTiSoCiaL dijo...

A veces uno pierde la vision de los verdaderos problemas en la vida ...